lunes, 13 de junio de 2016

Qué ocurre cuando la "ciencia dura" se adentra en el Antiguo Egipto



José Álvarez López (1914-2007) fue un destacado científico y espiritualista argentino, catedrático de Química y Física en la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina). También fue conferenciante y autor de numerosas publicaciones técnicas. Pero aparte de una reconocida trayectoria profesional en su ámbito de conocimiento científico, Álvarez exploró otros caminos más heterodoxos de la ciencia, concretamente en el ámbito de la denostada Piramidología, la disciplina no reconocida que no sólo trata de aportar nuevos enfoques histórico-arqueológicos sobre las pirámides sino que plantea también un estudio de las pirámides como forma constructiva capaz de producir ciertos efectos biológicos, químicos o energéticos.

En este campo, es de destacar el libro escrito por Álvarez titulado “El enigma de las pirámides”, una obra de referencia alternativa en la cual el sabio argentino lanzaba osadas propuestas (para la Egiptología, claro está) sobre el sentido y función de las pirámides, y muy en particular de la Gran Pirámide de Guiza. A modo de homenaje a su trabajo, adjunto seguidamente una entrevista disponible en Internet en la cual el Profesor José Álvarez nos habla en profundidad de esa faceta paracientífica de las pirámides y también de la fabulosa tecnología del Antiguo Egipto, centrándose en el famoso “Informe Baker”, que ponía de manifiesto la gran perfección de los trépanos sobre piedras duras (granito y diorita) observados en la meseta de Guiza y que llamaron la atención del ilustre egiptólogo Flinders Petrie. 


Entrevista a JOSÉ ÁLVAREZ LÓPEZ


El ilustre científico argentino José Álvarez López concedió al ingeniero Osvaldo J. Casero una entrevista exclusiva en su casa de campo cercana al pueblo de Tala Huasi, en la serranía de Córdoba, provincia homónima, de la República Argentina.

Osvaldo J. Casero: Vamos a hablar sobre un tema tabú para los científicos, ya que el profesor Álvarez ha encontrado vestigios de una avanzada civilización extraterrestre tras sus investigaciones y viajes a Egipto. ¿Por qué existe ese misterio en torno a la tecnología de construcción extraterrestre de las pirámides egipcias?

Profesor Álvarez: Bueno, la definición que se acaba de dar sobre el tema es correcta. Hay como una especie de tabú de los científicos. Es incongruente, pero hay que calificarlo así.

Por ejemplo, en un libro publicado en España por editorial Aura titulado “El mensaje de la gran pirámide”, en la página 100 aparece la fotocopia de una plancha n.º 40 del libro de Petrie “Pyramids and temples of Gizah” (“Las Pirámides y los templos de Guiza”): al pie de la página aparece la frase “un tabú que dura 100 años”.

Fíjese qué barbaridad decir eso, que haya un tabú que dure 100 años y que los científicos decidan que no se remueva. El tabú tiene que seguir por imperio de los científicos. Esto es un contrasentido total. ¿Cómo puede haber un tabú en ciencia? Hay tienen ustedes la prueba, la plancha n.º 40 de un libro de Petrie, publicado en 1901 es impublicable por los científicos por un tabú; yo la publiqué, convirtiéndola en una herejía científica, por eso la publiqué.

La obra cumbre de W.M. F. Petrie
Ustedes me preguntarán ¿por qué motivo se hace ese tabú con esa plancha de Petrie? Se trata de una serie de fotografías de piedras trabajadas con máquinas-herramientas especiales de la antigüedad, de las cuales hay toneladas en Egipto. Voy a aclarar que Petrie está considerado el arqueólogo más grande del mundo y el creador de la denominada “arqueología científica”; no obstante, le aplican el tabú a Petrie.  ¿Qué les parece? Este profesor, censurado por sus colegas, publicó y fotografió en su libro piedras que fueron trabajadas con máquinas-herramientas de 4.000 años de antigüedad, y demuestran que tenían una capacidad de trabajo que no tienen las herramientas modernas.

Ustedes dirán ¿esto lo dice usted? Sí, es cierto. En el libro de Petrie (1901) -que no se ha vuelto a publicar- ya que en la ciencia hay un “index” de libros prohibidos, y el libro de Petrie está en dicho “index”. Pueden consultarlo en la biblioteca del British Museum, Londres, en la Biblioteca Nacional de París y en el Museo de El Cairo, los únicos tres sitios del mundo en donde se puede consultar.

Petrie envió desde Londres allá por 1900 a un equipo de ingenieros especialistas en máquinas-herramientas comandado por Benjamin Baker, que habían inventado la máquina-herramienta de más calidad por aquel entonces. El torno fue inventado por dicho ingeniero, al que debemos respetar como un gran técnico. Baker analizó una veintena de piedras en las que se veían las huellas de las herramientas que las trabajaron (sobre el 3.000 a. C.) Dichas piedras estaban tiradas en los basureros egipcios con los restos de las construcciones de templos, pirámides, etc.  Baker hizo un informe que  ocupa cinco páginas del libro de Petrie; empieza así: “Si un ingeniero moderno fuera capaz de reproducir la herramienta antigua, no sólo se haría millonario, sino que revolucionaría la industria moderna…” Imagínense ustedes, para un inglés, la posibilidad de hacerse millonario es lo que más le importa. Se lanzaron a la tarea de averiguar el secreto del trépano egipcio, con un equipo de 20 ó 30 ingenieros.

Seguía el informe: “…se trataba de un taladro para piedra que penetraba y horadaba la piedra…” como los que tenemos actualmente en canteras, pozos petrolíferos, etc. Pero el taladro egipcio era muy particular: al analizar las piedras egipcias, las huellas se veían, ya que bajaban 1 centímetro, mientras que en las modernas la huella baja 0,10 cm. Hay una gran diferencia entre 1 cm. y 0,1 cm. (yo he visto las fotos personalmente).Trataron de descubrir como funcionaba el trépano egipcio: por movimiento rotatorio inverso, o sea, por contragolpe, la herramienta entra por un lado y después por el otro. No se puede, por esto y lo otro; una herramienta que entra por dentro de otra: no se puede, por esto, y lo otro…; máquina por polvo abrasivo, por ablandamiento químico… descartan todos los procedimientos que se le pueden ocurrir a un ingeniero y llegan a la siguiente conclusión, que quiero destacar: Un taladro moderno de acero al cromo-vanadio y punta de diamante, aguanta 50 kilos máximos, pero el egipcio aguantaba sin lugar a dudas ¡MÁS DE 2.000 KILOS! ¡Fíjense que herejía científica e histórica es decir esto, dicho por Benjamin Baker, uno de los técnicos más grandes de todos los tiempos!

¿No es un tabú que ustedes no se hayan enterado antes de esto, y que se enteren por mí, casi 100 años después de haber sido publicado en 1901? ¿No es una monstruosidad? ¿No es un baldón para nuestra civilización? ¡Es cuestión de una barbarie incrustada en nuestras instituciones científicas!

O. J. Casero: ¿Qué podría contarnos sobre su último viaje a Egipto y lo que investigó allí?

Prof. Álvarez: Fui a Egipto hace unos 30 años viendo diversas cosas, luego volví hace 10 años, y hace 6 meses estuve casi un mes. Ésta última vez estuve buscando información sobre los trépanos egipcios. Mi primera sorpresa fue que en el Museo de El Cairo, recuerdo que la penúltima vez que fui había una sala en la que estaban trozos de piedras trabajadas con dichas herramientas, pero la última vez descubrí que habían sido extirpadas, eliminadas del museo. Los conservadores del museo se habían tomado la molestia de eliminar todo lo concerniente a dichas piedra trabajadas por herramientas antiguas. ¿Qué les parece? ¿No es casualidad que las hayan tirado?


Andando un día por Egipto, hay basureros de piedras en donde tiran los restos de las grandes obras, tuve la suerte de encontrar 4 ó 5 piedras taladradas por dichas máquinas. Una de ellas, cerca de Sakkara, tenía una perforación de 5 centímetros (2 pulgadas) aproximadamente, pero no se veía mucho el interior. Metí el dedo índice, y comprobé una cosa que ya sabía: que el perfil de la perforación en vez de ser rectilíneo era ondulado, una onda sinusoidal perfecta. La separación de cada onda era de medio centímetro, y además me llamó la atención la suavidad que tenía el corte. Si hubiera sido trabajado por fuerza de ruptura técnica, como nuestros trépanos, arrasando y rompiendo la piedra, habría quedado basto, pero la egipcia había dejado una huella completamente lisa, pulida y suave. Evidentemente, según mi opinión como técnico, aquello no fue producido por un procedimiento de abrasión sino por algún otro procedimiento de alta tecnología, tipo láser, que perfora, se mete en la piedra y la deja suave.

Esa es la impresión que me ha dado la perforación dejada por la máquina antigua que, como dije, fue fotografiada por Petrie.

O. J. Casero: En base a esas observaciones hechas en Egipto, ¿qué método de trabajo podría usarse para investigar la forma en que se construyeron las pirámides y cómo ha influido el uso del taladro en dichas obras?

Prof. Álvarez: Esa investigación es imposible de hacer, ya que desde el mismo momento que existe un tabú de los investigadores y científicos, el problema es ver cómo superar el tabú de los arqueólogos en torno a las máquinas-herramientas egipcias.

Ésa es mi versión, cómo puede hacerse. Yo soy pesimista: han pasado 100 años y no se ha podido levantar el tabú. No sé cuántos años han de pasar; alguna vez se levantará, pero no sé cuando será. Yo no me tomaría el trabajo de levantarlo, ya que yo sé que cualquier cosa que yo publique o hable es impublicable en los tratados científicos.

O. J. Casero: ¿No cree que lo que usted ha publicado ya sobre el tema es una buena base para sustentar nuevas investigaciones?

Prof. Álvarez: Yo ya me he tomado el trabajo de publicar en cientos de miles de publicaciones mías y libros míos “bestseller”, y no he podido doblegar a ni uno solo de los arqueólogos acerca de la existencia de estas herramientas. Están fotografiadas y yo he tocado las piedras. De manera que existen, pero los arqueólogos no pueden aceptar la existencia de estas herramientas porque se les derrumbaría su teoría de la arqueología. La arqueología tiene una teoría que se derrumbaría si se demostrara la existencia de estas herramientas, y como ellos no están dispuestos a que se derrumbe, porque viven de ella, es su “modus vivendi”, viven de la arqueología, no están dispuestos a investigarlo nunca. Es muy grave lo que acabo de decir, pero es una denuncia.

O. J. Casero: Desde el punto de vista de la tecnología del futuro, ¿cuáles serían las posibilidades que encontraríamos al profundizar sobre estas técnicas egipcias?
 
Prof. Álvarez: Bueno, el informe Baker del libro de Petrie dice que: “Si un ingeniero moderno contara con estas herramientas no sólo se haría millonario, revolucionaría la industria moderna…”El estudio de estos temas es de una importancia capital, ya que reportarán grandes avances para el futuro, ya que ahora estamos detenidos por este tabú, que nos inhabilitan para investigar estos temas, nos prohíben comentarlos y sobre los cuales no pueden tratarse en los libros y publicaciones científicas.

Porque un tabú es una cosa tremenda; ahora lo pienso y es realmente sorprendente que no se haya podido investigar, que yo no lo haya podido investigar, que Baker, Petrie y los señores más importantes de los arqueólogos no pudieron, no les hayan dejado investigarlo. Esto es una cosa gravísima. Es una monstruosidad en el campo científico que está pegada a las críticas que hacíamos a los procesos de la Inquisición, por ejemplo, las barbaridades de la Edad Media, las monstruosidades del mundo antiguo. Este caso que estoy comentando son las monstruosidades del mundo moderno. Claro, a ustedes, a nosotros no nos afectan; pero a la gente que contemplaba desde la otra acera a la gente que quemaban viva en las plazas públicas tampoco les afectaba. ¿Y qué diferencia hay entre nosotros que estamos viendo el auto de fe científico y aquellos que veían aquel otro auto de fe? Estamos todos inmersos en un estado de barbarie porque decir que esto sucede es estar en la barbarie.

O. J. Casero: ¿Qué relación hay entre la velocidad de precipitación de las enzimas humanas y el campo energético producido por las pirámides?

Prof. Álvarez: Eso requiere hablar de una teoría sobre la longevidad de los faraones, que alargaban la vida en el interior de las pirámides.

Eso, dicho a priori, habría que negarlo, pero resulta que existe una relación entre la precipitación coloidal y las pirámides. Eso lo investigué en Florencia con el profesor Piccardi, con quien tuve el honor de trabajar tres meses sobre precipitación coloidal. El método de Piccardi consistía en medir la velocidad de precipitación coloidal del oxicloruro de bismuto. Se pone 1 cm3 de cloruro de bismuto en el fondo de un tubo de ensayo transparente y 10 cm3 de agua, y se produce un líquido lechoso que comienza a decantar; deja de decantar, y se produce una columna de líquido transparente de 2 cm. que va aumentando. La medida de la velocidad de producción de este líquido transparente, o sea, la velocidad de precipitación del coloide era la línea de investigación de Piccardi. Entonces colocamos varios tubos de ensayo. 

El primer tubo lo pusimos dentro de un blindaje de cobre, formando lo que se llama una “jaula de Faraday”; el segundo lo dejamos a la intemperie; el tercero tenía al lado un transmisor de 1500 megaherzios que daba su situación; el cuarto estaba bajo una pirámide de cartón de 30 cm. de lado. Hicimos simultáneamente la precipitación en los 4 tubos, midiéndola en los aparatos de Piccardi: Vimos que el tubo que estaba en el blindaje de cobre precipitó 1cm3 más o menos de precipitado en 1 minuto. El segundo tubo que estaba a la intemperie en el laboratorio precipitó 1 cm3 en 3 minutos. El tercer tubo que estaba junto al transmisor de 1500 megaherzios precipitó 1 cm3 en 5 ó 6 minutos. Y el cuarto tubo que estaba bajo la pirámide NO PRECIPITÓ EN MEDIA HORA. Ciertamente era impresionante. Entonces se veía cosa curiosa: la energía de la pirámide permitía la floculación permanente, o sea que el coloide no podía flocular, no precipitaba. Por asociación de ideas se dice que el envejecimiento de los mamíferos ocurre cuando el citoplasma precipita como coloide dentro de la célula. Con lo cual, si se pudiera evitar la precipitación del coloide citoplasmático se arreglaría la vida humana.

Entonces, si los faraones se introducían en las pirámides, por algún procedimiento especial, conseguían atrasar el envejecimiento, ya que no precipitaba el citoplasma de sus células. Bueno, eso es realmente curioso; nosotros seguimos investigándolo en el laboratorio del Instituto de Estudios Avanzados y encontramos otras cosas curiosas: que la pirámide tenía la virtud de modificar el accional de la enzima. El funcionamiento de la enzima dentro de la pirámide quedaba modificado. Por ejemplo, rápidamente, la enzima llamada ureasa (que transforma la urea en amoníaco) que se utiliza para hacer análisis clínicos, si se coloca en un tubo de ensayo con urea, forma una cantidad “X” de amoníaco, en 5 minutos, por ejemplo. Si se mide con cualquier método electrónico, la ureasa colocada bajo la pirámide tenía un 150 % más de rendimiento que otra no colocada, demostrando que hay una relación entre la forma piramidal y la enzima. Hicimos un catastro de enzimas. La invertasa, que transforma la sacarosa en glucosa aumentaba el 80 %. En cambio, había un 80 % de disminución de la eficacia en el cuajo, que produce menos queso bajo la pirámide. Es recomendable que los que hacen queso no pongan sus instalaciones bajo las pirámides. Elevamos un informe a la Facultad Bioquímica de la Universidad de Córdoba, y no les interesó investigarlo como diciendo que no estaba previsto dentro de su investigación. ¡Los científicos tienen tabúes, y los tienen que investigar! Yo considero que es necesario investigar el accional de una enzima bajo una pirámide ya que, aunque a primera vista no pareciera que pudiera tener influencia alguna, experimentalmente se ha demostrado lo contrario.

O. J. Casero: ¿Para que cree usted que fueron construidas las pirámides?

Prof. Álvarez: Hay varias teorías; una de ellas es que fueron construidas para rejuvenecer a los faraones. Esta no es una teoría de charlatanes, ni de novelistas ni de periodistas, es una teoría de científicos ya que los arqueólogos han investigado este problema y, efectivamente, dentro de las pirámides se colocaban los faraones cuando habían reinado 30 años, y después de un tiempo (que no se conocía, era secreto) volvían a reasumir el mando y hubo faraones que reinaron 90 años. Evidentemente se rejuvenecían en las pirámides. En la Egiptología hay mucha bibliografía sobre este tema, sobre todo en el Departamento de Egiptología de la Universidad de Chicago, que ha investigado sobre este fenómeno del rejuvenecimiento de los faraones dentro de las pirámides, que era denominado como “el jubileo del faraón”. Pero ocurre que la discusión no es si los faraones rejuvenecían dentro de la pirámide tras concluir un período o no, sino si era real o ficticio, o sea, si se trataba de una estafa, que hacían creer a la gente que rejuvenecían o, si realmente el faraón rejuvenecía. Eso no lo hemos podido aclarar; pero que las pirámides eran utilizadas para los faraones, y que después de eso reinaban 30 años más, eso está establecido por la Egiptología, es público y conocida.

En todos los templos egipcios y en las pirámides se pueden ver en los frisos alusiones a dicha ceremonia. Se llama la ceremonia del Hebzed. Algunos arqueólogos sostienen que no se pudo basar un imperio, una sociedad, en una mentira; no tiene sentido. Lo que es indudable es que usaron las pirámides para dicho fin, fuese cierto o no que rejuvenecieran los faraones.

O. J. Casero: Hablando ahora sobre sus investigaciones acerca del hatha-yoga, ¿qué influencia tiene el pranayama o energía invisible del aire en la fisiología humana?

Prof. Álvarez: Esto fue publicado en mi libro “Avances sobre Yoga” (Editorial KIER, Buenos Aires) al que yo le puse el subtítulo “yoga electrónico”. Investigando los fenómenos del yoga, se vio que existe una diferencia de potencial eléctrico en la nariz, una diferencia entre la fosa derecha y la izquierda de 65 milivoltios.

Es curioso, en las mujeres es negativa en la nariz derecha y en los hombres es positiva. De modo que hay tres definiciones de sexo: el anatómico, el endocrino según las secreciones endógenas; y el sexo eléctrico, que para mí es el más seguro de todos, es el determinante, ya que a muchos hombres el anatómico no les sirve (y a muchas mujeres tampoco) porque no lo usan. Pero el sexo eléctrico es el más ajustado a las inclinaciones y gustos de las personas. Por ejemplo, el 85% de hombres y mujeres tienen el sexo correcto con la polaridad correspondiente, pero hay un 15% de excepciones en el que están los desviados y los neuróticos.

Nosotros hemos hecho un catastro en varios lugares: Madrid, Córdoba y Miami. Pasó una cosa curiosa: en Madrid y Córdoba si encontramos un 85% de coincidencia, pero en Miami no, hay un auténtico revuelto (50% de coincidencia). No sabemos por qué, pero en Miami debe haber alguna causa que nos es desconocida, y que altera la estadística del 85% de coincidencia.

O. J. Casero: ¿Qué podrá decirnos acerca del “pranayama” o técnicas de respiración de los hindúes?

Prof. Álvarez: Como dije en mi libro “Avances en Yoga” el hombre tiene 2 pulmones para el oxígeno, y 2 pulmones para el “prana” que están en la nariz, las mucosas nasales. Este prana es absorbido alternativamente por la nariz izquierda y la nariz derecha y se hace mediante el yoga. Hay un ritmo de 50 minutos en el ser humano que no solo está establecido por los hindúes, sino por unos rinólogos suecos que han investigado el tema. Yo investigué esto porque no creía en la existencia del prana y creía que era un proceso de exitación energética del ADP (adenosinadifosfato) que después de la mucosa nasal se transformaría en ATP (adenosinatrifosfato) por medio de un proceso oxidativo, y por medio del sistema vascular interno y linfático de la parte superior de la nariz sería absorbido por la sangre.

Hice las investigaciones en el laboratorio de bioquímica, y no dieron resultado por diversas razones, y llegué a la conclusión que no había explicación para la llamada “absorción del prana”. De modo que en estos momentos, pienso y acepto que existe un fluido en el aire que absorbe el pulmón nasal y ese fluido es el “prana”, es un fluido polar, con polaridad positiva y negativa; todo esto ha sido el fruto de investigaciones como dije en mi libro “Avances en Yoga”, las primeras investigaciones hechas en occidente sobre yoga.

Es sorprendente que no hayan hecho investigaciones científicas sobre yoga, es una cosa increíble. Les aclaro que el subtítulo del libro es “yoga electrónico” porque las investigaciones se realizaron con dispositivos electrónicos...


Fuente: http://perso.wanadoo.es/wolf359/dr_jose_alvarez_lopez/dr_jose_alvarez_lopez.htm

2 comentarios:

Carlos Pérez-Tabernero dijo...

Enhorabuena por el blog.
Me apasionan los temas que tratas y llevo varios años investigando. Tengo que decir que nunca había encontrado un blog tan riguroso y en el que esté todo tan bien explicado.

Lo leeré todo detenidamente, ya que realmente creo que esta Web es una maravilla.
Un saludo

Xavier Bartlett dijo...

Apreciado Carlos

Muchas gracias por tu comentario. Bueno, sólo trato de arrojar luz sobre los temas que abordo, sin prejuicios pero mantiendo el rigor, precisamente para dignificar la buena arqueología alternativa. Mi suerte y mi desgracia es que no transito por carreteras marcadas ni tomo bando ("académicos contra alternativos"), y eso te hace ser muy minoritario, pero creo que es el camino correcto.

Saludos,
X.