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lunes, 11 de mayo de 2015

Pirámides, tumbas y mercurio



Hace cierto tiempo publiqué aquí un artículo sobre las poco conocidas pirámides de China (que son consideradas propiamente “mausoleos” por las autoridades locales), y entre la información que recogí me llamó mucho la atención un dato que todavía estaba pendiente de nuevas investigaciones: la presencia de mercurio en el interior de dichas pirámides. Así, hace pocos años el buscador de pirámides bosnio Sam Osmanagic se hacía eco de un texto más de tipo turístico que científico según el cual “la tumba del emperador Qin[1] está a unos nueve metros de profundidad, donde fluyen ríos artificiales de mercurio”. El texto precisaba luego lo siguiente:

«Las últimas investigaciones muestran que el palacio subterráneo está a unos 30 metros de profundidad y que existe una fuerte contaminación de mercurio en un área de 1.200 metros cuadrados alrededor del palacio. Por tanto, se puede concluir que lo que se describe en los archivos históricos como “ríos y mares de mercurio” es de hecho verdadero y fiable. Esto indica que el interior del mausoleo es un palacio grande y magnífico, lleno de tesoros y protegido por ingeniosas medidas de seguridad.»

No obstante, los científicos chinos a cargo de las investigaciones contradecían estas afirmaciones y señalaban que todavía no se había podido localizar exactamente la cámara funeraria ni se habían detectado trampas ni antiguas medidas de seguridad. Asimismo, aseguraban que no existía impedimento alguno para proceder con las excavaciones a causa de la supuesta presencia del mercurio, una sustancia altamente tóxica.

Lo cierto es que, con toda probabilidad, esta historia del mercurio en tumba real estaría basada en antiguas crónicas chinas, tal como nos expone la autora española Clara Tahoces en su artículo “El misterioso imperio subterráneo del emperador Qin Shihuang”[2]:

« [...] los antiguos textos chinos como los del historiador Sima Qian describen con todo lujo de detalles no sólo las “hazañas” del emperador, sino todo aquello que puede estar bajo el túmulo funerario, que antiguamente estaba rodeado de una muralla de seis kilómetros de largo.

Coincidiendo con los cuatro puntos cardinales se abrían cuatro enormes puertas que conducían a una segunda muralla encargada de proteger la ciudad secreta. Según los textos, bajo una cúpula de cobre repujado, que simbolizaría las constelaciones, se halla una estatua del tirano, y a sus pies una reproducción de su reino, atravesado por ríos artificiales de mercurio que gracias a un sofisticado mecanismo permanecerían en eterno movimiento... Hay que explicar que para los antiguos chinos, el mercurio se asocia con la inmortalidad, dándosele un carácter de principio pasivo y húmedo. Es un emblema del yin. Este detalle al menos sí ha podido ser contrastado, puesto que las prospecciones geológicas han detectado una fuerte y extraña reacción justo en el centro de la pirámide que bien pudieran ser los “míticos” ríos de mercurio descritos en los textos clásicos.»

Por supuesto, a falta de datos concretos y contrastados, resulta prematuro extraer conclusiones. Lógicamente, para poder casar la mitología con la arqueología, se debería acceder al interior de este gran mausoleo, pero a día de hoy este monumento sigue sin ser excavado por razones técnicas, políticas o de otro tipo y por tanto nos seguimos moviendo en terrenos especulativos.

Sitio arqueológico de Teotihuacán (México)
De todas formas, cerrando el círculo, quisiera destacar otra valiosa información bastante reciente que también tiene por protagonista el mercurio en el interior de una pirámide. En este caso, la noticia arqueológica[3] nos traslada muy lejos de China: al conjunto monumental de Teotihuacan, cerca de México D.F. Las últimas excavaciones efectuadas allí, concretamente en la pirámide o templo de Quetzalcóatl, a cargo del arqueólogo Sergio Gómez, están ofreciendo resultados sorprendentes. El equipo de Gómez lleva seis años excavando un túnel (localizado por primera vez en 2003) situado a unos 18 metros bajo la pirámide, al final del cual parecen haberse identificado tres cámaras junto con grandes cantidades de mercurio líquido[4], lo cual ha inducido a los expertos a considerar que podrían estar a las puertas de descubrir una tumba real. Esta posibilidad ha entusiasmado a los arqueólogos, pues hasta la fecha se tiene muy poca información acerca de los gobernantes de esta gran ciudad, cuyo periodo de esplendor se ha fijado en los primeros siglos de nuestra era.

En efecto, al final de este túnel, de unos 90 metros de largo, se ha encontrado gran número de objetos, algunos ellos ciertamente extraños: estatuas de jade, restos de jaguar, o una caja llena de conchas grabadas y bolas de goma. Sin embargo, la presencia del mercurio ha sido bastante inesperada y molesta, pues ha obligado a los técnicos a llevar equipos de protección para combatir la toxicidad de este elemento.

Y esto no es todo: el dato que yo no conocía –y que encuentro altamente significativo– es que el mercurio ya ha sido identificado previamente en otros tres yacimientos antiguos de Mesoamérica, dos de ellos mayas y uno olmeca. Pero... ¿de dónde extraían el mercurio y con qué fines? Lo que sabemos con cierta seguridad es que las culturas precolombinas obtenían el mercurio líquido calentando un mineral llamado cinabrio, que de hecho era más empleado para otra función: proporcionar un pigmento de color rojo intenso que utilizaban para decorar artefactos de jade y como pintura corporal de la realeza.

Pirámide o templo de Quetzalcoatl (Teotihuacán)
Dado que el mercurio no tenía, presuntamente, finalidades prácticas para las culturas precolombinas, tendríamos que preguntarnos cuál es el motivo de su presencia en cámaras subterráneas. Para los arqueólogos, el mercurio podría tener una finalidad simbólica relacionada con tumbas reales (y aquí se daría un obvio paralelismo con el caso chino recién comentado). Así, según Gómez, el mercurio podría simbolizar concretamente un río o lago del inframundo. Al parecer, las cualidades relucientes y reflectantes de este elemento en estado líquido serían perfectas para representar un río del inframundo, o sea, un signo de la entrada al mundo sobrenatural o eterno.

De hecho, en el mundo antiguo se consideraba que los espejos eran una vía para entrar y ver el otro mundo e incluso para tratar de adivinar el futuro. De esta manera, los ríos de mercurio, con su peculiar brillo, podrían haber encandilado a los antiguos, que lo habrían utilizado con propósitos mágicos y rituales, y muy especialmente para los enterramientos. (Por cierto, y aunque parezca una conexión extraña, es procedente recordar que el famoso doctor Raymond Moody relata en uno de sus libros ciertos experimentos de tipo paranormal con salas oscuras y espejos, en los que se propiciaba el contacto entre personas vivas y seres del Más Allá.) En todo caso, esta coincidencia en el ritual del mercurio por parte de culturas separadas por un gran océano no hace más que reforzar ciertas teorías sobre contactos en tiempos muy remotos entre la Antigua China y las civilizaciones precolombinas americanas, mucho antes del horizonte propuesto por el investigador británico Gavin Menzies en su polémico libro 1421.

Y volviendo al túnel situado debajo de la pirámide, también resulta sorprendente otro hallazgo relacionado con “espejos” o “reflejos”. En esta ocasión se trata de una prospección realizada en 2013 con un robot en una parte del túnel aún por excavar en la cual se identificaron cientos de esferas metálicas de pequeño tamaño que recibieron el apodo de “bolas de discoteca”, por su aspecto reflectante (supuestamente a causa de un material amarillento llamado jarosita). Por supuesto, los arqueólogos no tienen la menor idea sobre el significado de tales objetos.

Asimismo, esta fascinación por lo brillante podría explicar el hallazgo de grandes cantidades de mica en Teotihuacan ya desde los tiempos de las primeras excavaciones, a inicios del siglo XX, hasta el punto que una de las estructuras excavadas ha sido bautizada como el “Templo de la mica”, precisamente por la abundante presencia de este mineral. Además, es oportuno señalar que la mica (o cierto tipo de mica) debía ser muy apreciada, y  en este caso se sabe fue importada –según la composición de los restos hallados– y que tendría su origen nada menos que en Brasil.

Por otro lado, el tema de la mica en Teotihuacán ha sido visto como una especie de anomalía por parte de la arqueología alternativa, que más bien no querido creer en las cualidades estéticas o rituales en este material, sino en otras de tipo más práctico o técnico, lo que inmediatamente choca con la ortodoxia académica, sobre todo al sugerir más o menos explícitamente la intervención de seres extraterrestres o bien de civilizaciones desaparecidas.

Pirámide del Sol (Teotihuacán)
Sin ir más lejos, Graham Hancock, basándose parcialmente en el trabajo de Zecharia Sitchin, señala que ya en tiempos de la primera excavación (1906), a cargo de Leopoldo Bartres, se dañó la integridad de la Pirámide del Sol, extrayendo la gruesa capa de mica que recubría el monumento ¡para su posterior venta! Pero aparte de esta anécdota, lo que le resulta desconcertante a Hancock es que la mica descubierta –en forma de dos gruesas capas– en el mencionado templo no estaba a la vista, sino debajo del pavimento. Ello sorprende porque dicha característica no se ha encontrado en ningún otro monumento de la Antigüedad y porque desbarata de alguna manera la hipótesis de que la mica tenía una función artística o estética (por el brillo), ya que no podía ser observada de ninguna de las maneras. Naturalmente, Hancock se pregunta por la finalidad real de unas capas de un material traído de bastante lejos[5] y que no eran visibles y, en este punto, especula con la posibilidad de que tuviesen una función práctica insospechada, recordando que la mica tiene hoy en día unos claros usos tecnológicos, como por ejemplo en la fabricación de condensadores o en aislamientos térmicos y eléctricos, aparte de actuar como moderador en las reacciones nucleares.

Y por si fuera poco, algunos investigadores de la Gran Pirámide de Guiza han resaltado el hallazgo de extraños objetos o sustancias en su interior, desde artefactos de hierro –en plena Edad del Bronce– o arenas (¿con trazas de  radioactividad?) en unas cámaras secretas contiguas a la Cámara de la Reina[6]. Esta visión encaja en ya clásica interpretación que hacen ciertos investigadores independientes, como Christopher Dunn, según la cual las pirámides no serían monumentos con una finalidad religiosa, ritual o funeraria sino que se trataría de algún tipo de máquinas con una funcionalidad práctica, posiblemente relacionada con la generación de energía. Por ejemplo, el propio Dunn interpretó la estructura de la Gran Pirámide como un conjunto de cámaras y canales en cuyo interior se producirían determinados procesos físicos y químicos que, aprovechando la vibración de la Tierra, darían como resultado final la producción de energía eléctrica.

Por último, cabe citar que varios investigadores alternativos se han fijado en la presencia habitual de túneles por debajo de muchos complejos piramidales de diversas partes del mundo (Egipto, Centroamérica, China...), lo cual ha disparado todo tipo de especulaciones sobre su razón de ser. A este respecto, se ha remarcado la habitual presencia de corrientes de agua subterráneas bajo las pirámides, o al menos localizadas en sus proximidades (ríos, lagunas, etc.), hecho que se puede constatar en Guiza o en la misma Teotihuacan, que contaba con varios manantiales, si bien ya están secos en la actualidad.

Pirámide de Khufu
Esta observación tendría que ver con teorías audaces sobre la relación entre el agua y la propia estructura piramidal. Así, por ejemplo, el conocido físico alternativo Nassin Haramein especulaba con la existencia de una cierta tecnología hidrodinámica a partir de las pirámides. En su opinión, las pirámides podrían emplearse para estructurar las moléculas de agua, con fines prácticos relacionados con la salud y el bienestar de la comunidad. Y por cierto, sería interesante recordar ahora que, según el historiador Herodoto, la tumba del rey Sufis (o sea, el faraón Khufu) no estaría en el interior de la Gran Pirámide, sino en una cámara subterránea rodeada por una corriente de agua, lo que presenta algunas similitudes evidentes con los casos de China y México antes citados, cambiando el mercurio por agua.

Bueno, lo cierto es llevamos unos dos siglos de investigación sobre las pirámides en todo el mundo, y parece ser que todavía quedan muchos interrogantes por despejar. Por de pronto, tenemos el típico escenario presentado por la ciencia ortodoxa, en que todo tiene un sentido religioso, funerario, mágico, etc. Sin embargo, han empezado a surgir preguntas acerca de otros posibles fines cuyo significado último no está nada claro. Ríos de mercurio, túneles, revestimientos de mica, corrientes de agua, materiales reflectantes... ¿no será tal vez que en todo esto hay algo mucho menos “ritual” de lo que en principio parece? Por supuesto, nos estamos moviendo una vez más en el terreno de las conjeturas.

© Xavier Bartlett 2015


[1] Se refiere la pirámide-mausoleo del emperador Qin (s. III a. C.), monarca especialmente conocido porque cerca de su monumento se hallaron las famosas estatuas de miles de guerreros de terracota.
[2] Fuente: http://www.antiguosastronautas.com/articulos/Tahoces01.html
[4] Sin más datos concretos, habría que cuantificar esas “grandes cantidades” para hacernos una imagen más precisa sobre la presencia del mercurio, y su posible origen y propósito.
[5] Hancock afirma que existían variantes locales de mica que los teotihuacanos podrían haber empleado, pero prefirieron usar cierta mica por su composición específica, y ésta sólo estaba disponible a miles de kilómetros.
[6] Estos datos proceden de prospecciones con aparatos de alta tecnología efectuadas en los años 80 por un equipo francés y otro japonés, según relatan Graham Hancock y Robert Bauval en su libro “Guardián del Génesis”.

lunes, 28 de octubre de 2013

Las pirámides desconocidas


Pirámide del Sol, Teotihuacán (México)
Cuando hablamos de pirámides, a todo el mundo le vienen inmediatamente a la mente las típicas imágenes de las enormes pirámides de Guiza o las no menos notables pirámides de Teotihuacán o tal vez las pirámides mayas, en América del Norte y Central. Estos son sin duda arquetipos o lugares comunes que todos reconocemos por su grandeza y fama, pero hay que decir que las pirámides no son un patrimonio exclusivo de Egipto y de Centroamérica. De hecho, se puede encontrar estructuras piramidales antiguas en muchos otros lugares del planeta, que son -por decirlo de alguna manera- de "segunda división", o incluso prácticamente desconocidas para el gran público, ya sea porque no se les ha dado publicidad, ya porque las investigaciones realizadas sobre tales monumentos han sido escasas o nulas. Así por ejemplo, quien escribe estas líneas tuvo muy reciente conocimiento de que en la lejana isla de Mauricio en el océano Índico existe un pequeño conjunto de pirámides escalonadas de las que (casi) nadie habla.


Así, podemos decir que el fenómeno de las pirámides en el Mundo Antiguo es prácticamente global, aunque aparece en épocas y lugares bastante separados en el tiempo y el espacio. Además, hay que decir que, a pesar de los puntos comunes, no existe un único patrón arquitectónico (salvo la propia forma piramidal) ni tampoco una misma finalidad. Desde hace muchas décadas se ha establecido una batalla entre difusionistas y autoctonistas para tratar de explicar las similitudes de ciertos rasgos culturales -incluidos los grandes monumentos- de culturas muy distantes entre sí (a veces, con océanos de por medio). En los primeros tiempos de la arqueología las tendencias difusionistas tuvieron bastante éxito, pero desde mediados del siglo XX se ha impuesto la autoctonismo como teoría que defiende la coincidencia como explicación más razonable, es decir, en diferentes épocas y territorios, los humanos han llegado a unas soluciones similares, sin que haya habido ningún contacto cultural, directo o indirecto.


Sea como sea, las formas piramidales están presentes en diversas culturas de todo el mundo, e incluso se ha hablado de posibles grandes pirámides bajo la nieve y el hielo de los continentes polares, el Ártico y la Antártida, aunque parece que son noticias con poca credibilidad... hasta el momento. La mayor parte de estas construcciones ha sido reconocida por los arqueólogos y no conlleva ningún tipo de misterio, lo que sí es cierto es que a menudo se trata de estructuras aún poco investigadas, algunas en mal estado de conservación o simplemente menos impactantes en términos arquitectónicos o artísticos. Ahora bien, en ciertos casos puntuales que comentaremos en este artículo, se ha creado una cierta polémica porque algunos investigadores alternativos afirman haber identificado auténticas pirámides en lugares insólitos, ante la oposición del estamento académico, que ignora o ridiculiza estas afirmaciones.


Las otras pirámides de América


Pirámide de Cholula (México)
Hay que decir que, aparte de los grandes conjuntos piramidales de América, tenemos algunas pirámides relativamente poco conocidas porque no son objeto de un turismo masivo, y entre ellas cabe destacar muy especialmente el caso de la pirámide de Cholula (México), que sólo ha sido excavada en un pequeño porcentaje, pues se trata de una estructura realmente gigantesca, enterrada bajo tierra y vegetación y ... ¡con una iglesia en la cima! Algunos autores alternativos le han asignado una antigüedad muy superior a la convencionalmente establecida, y eso le ha añadido un cierto aire de misterio, pero lo que sí está claro es que con unos 450 metros de lado (prácticamente el doble que la Gran Pirámide de Keops), es una pirámide impresionante, con un volumen estimado de aproximadamente 3 millones de metros cúbicos.

Por otra parte, todavía es menos conocida la existencia en los EE UU de un conjunto de estructuras piramidales en el parque nacional de Cahokia (Illinois). Se trata de una docena de estructuras orientadas a los cuatro puntos cardinales y construidas a base de piedra, arcilla y grava, aunque actualmente están cubiertas de tierra y vegetación. La mayor de ellas es el llamado Monks Mound ("túmulo de los Monjes"), que tiene una imponente base de 295 x 255 metros, con una altura de 26 metros; ocupa una superficie total de unos 60.000 metros cuadrados.


"Huaca" de la cultura moche (Perú)
Si nos desplazamos al sur del continente, encontraremos un buen número de  pirámides -casi todas en la zona de Perú- que son más bien desconocidas para el gran público (no para los arqueólogos, obviamente). Entre las pirámides sudamericanas más destacadas tenemos las huacas o pirámides de adobe de la antigua cultura moche (en el valle de Lambayeque, al norte de Perú), que pasaron desapercibidas por los expertos durante mucho tiempo por la simple razón de que todos pensaba que eran colinas naturales, dado su aspecto muy deteriorado. Estas pirámides son una especie de grandes túmulos hechos de ladrillos de adobe secados al sol que fueron levantados a lo largo de muchos siglos. También cabe mencionar las pirámides escalonadas de la región de Túcume, de tamaño bastante relevante. Se calcula que fueron necesarios más de 130 millones de ladrillos de adobe para erigir la pirámide de mayor tamaño, de base rectangular (450 x 100 metros) y unos 40 metros de altura. Actualmente se han catalogado en la zona hasta 26 pirámides.


Por otra parte, en 1994 se identificó un conjunto de túmulos o pirámides de una antiquísima cultura preincaica en la localidad de Caral, en la costa norte peruana. En cuanto a su razón de ser, todavía no se ha establecido claramente cuál sería la funcionalidad de estos monumentos; se supone que en la plataforma superior se situarían templos ceremoniales, pero no deja de ser una hipótesis de trabajo. En este caso, las estructuras no son especialmente impactantes, pero sí llama mucho la atención una datación -comprobada- excepcionalmente antigua. Se trataría, de hecho, de la civilización más arcaica de América, con unos inicios situados hacia el 2900 a. C. (según la cronología convencional, anterior a las primeras pirámides de Egipto), que dejaría las pirámides mesoamericanas casi en la categoría de  monumentos modernos.

Pirámide de Akapana (Bolivia)
También vale la pena destacar la llamada pirámide de Akapana, que forma parte del monumental conjunto de Tiahuanaco (Bolivia). Esta pirámide es una estructura escalonada, perfectamente orientada al cuatro puntos cardinales, cuya función no ha sido nunca determinada. En opinión del autor alternativo Graham Hancock no parece un edificio religioso ni ceremonial, sino más bien una especie de "máquina". En efecto, según descubrieron las investigaciones arqueológicas, su interior alberga una compleja y precisa red de conductos de piedra para la canalización del agua -a modo de sistema hidráulico- cuyo propósito es incierto, aunque Hancock especula sobre la idea de un sistema de procesamiento de mineral.


Aparte de todos estos restos, ya estudiados por la arqueología, corren rumores provenientes del ámbito alternativo sobre la existencia de otras pirámides medio ocultas por las gran selvas de la Amazonia. Así, en Internet podemos encontrar especulaciones sobre la localización mediante fotos de satélite de un gran complejo de pirámides desfiguradas por la vegetación en la zona de Pantiacolla. Sin embargo, no existen referencias científicas sobre estas supuestas estructuras; antes bien, se considera que no son obra humana, sino formaciones naturales.


Conjunto de pirámides en Asia


Para los expertos, las únicas estructuras asiáticas medianamente comparables a las pirámides egipcias serían los zigurats mesopotámicos y no hay nada más que decir. No obstante, hay que hacer notar que existen en el Lejano Oriente algunos templos similares a pirámides escalonadas, como los de Koh Ker (Camboya), Candi Sukuh (Java) o Andong (Corea). Asimismo, se han identificado en el Pacífico (en las islas de Tongabatu, Tauhala y Tahiti, por ejemplo) algunas pirámides escalonadas de no mucha altura construidas con bloques de piedra.


Pirámides en Shaanxi (China)
Ahora bien, desde la arqueología alternativa, se ha ido mucho más allá en el reconocimiento de auténticas pirámides en el corazón del continente asiático, concretamente un importante conjunto de pirámides en la región de Shaanxi (China). Estas estructuras, que son prácticamente desconocidas para el gran público, fueron objeto de difusión en el mundo occidental hace sólo un par de décadas, y aunque no hay ningún tipo de secretismo sobre su existencia, es bien cierto que no tenemos apenas datos procedentes de una investigación científica.


El origen de este "descubrimiento occidental" se remonta a mediados del siglo XX, cuando un piloto de las Fuerzas Aéreas de los EE.UU., James Gaussman, fotografió cerca de la ciudad de Xian una pirámide -que luego se bautizó como "pirámide blanca"- de enormes dimensiones: unos 450 metros de lado y unos 300 metros de altura, lo que la haría bastante más grande que la Gran Pirámide de Guiza. El tema estuvo detenido durante bastantes años hasta que en la década de 1990 comenzaron a correr ríos de tinta -y de bytes en Internet- sobre fotografías por satélite que confirmaban este hallazgo, así como la presencia de muchas más estructuras en la zona, casi todas de forma troncopiramidal (es decir, con la cima truncada) y recubiertas de tierra y vegetación. En concreto, se habla de más de 100 pirámides de diverso tamaño en un área aproximada de unos 2.000 km2. También se da por hecho que las autoridades chinas no están muy interesadas en difundir la existencia de estas pirámides ni tampoco en llevar a cabo un estudio sistemático de los monumentos. Sin embargo, hoy en día cualquiera puede observar este conjunto de pirámides a través del programa Google Earth.

"Pirámide blanca" (China)
Algunos investigadores alternativos europeos como Peter Krassin o Hartwig Hausdorf han tratado de recopilar datos y material gráfico sobre estas construcciones, pero de hecho hay muy poca información fiable y contrastada. Además, se han propuesto teorías fantásticas sobre un supuesto origen extraterrestre de estas construcciones, lo cual no ayuda precisamente a un estudio serio. Sin embargo, las informaciones más recientes y menos heterodoxas afirman que estas estructuras eran grandes túmulos funerarios de antiguos emperadores, incluyendo la famosa pirámide blanca que, en opinión del investigador Walter Hain, se trataría del conocido mausoleo del emperador Maoling.


Las polémicas pirámides europeas


Pirámide guanche, Islas Canarias
También se puede hablar de pirámides en Europa, aunque -una vez más- con los matices correspondientes. Si nos referimos a pirámides de caras lisas, sólo tenemos la modesta imitación romana llevada a cabo en la tumba de Caius Cestius en Roma. Sobre otros tipos de estructuras, sabemos, por ejemplo, que el gran túmulo de Silbury Hill (Gran Bretaña) contiene un núcleo piramidal escalonado en espiral, cubierto por unos 250.000 m3 de tierra compactada. En cuanto a estructuras piramidales escalonadas, tenemos no pocos ejemplos en varias regiones europeas. Así, cabe destacar las pequeñas pirámides guanches, en las Islas Canarias, aparte de otros monumentos similares en otros países, como Alemania, Italia o Grecia.


Ahora bien, en el campo alternativo se habla de otras posibilidades que no son aceptadas por la ciencia y que han conllevado altas dosis de controversia. Los dos casos más significativos los encontramos en Italia y Bosnia, y el quid de la cuestión radica en averiguar si estamos ante estructuras artificiales o formaciones naturales. De las pirámides italianas, tres colinas cerca de la localidad de Montevecchia, apenas se habla; de hecho, aparte de una breve intervención a cargo de unos investigadores checos, no se ha hecho ningún estudio a fondo. En el caso de Bosnia, el tema ha tomado cierta importancia debido a la intervención de Semir Sam Osmanagic, un empresario bosnio-americano en funciones de arqueólogo amateur, que defiende apasionadamente la autenticidad de una gran pirámide -la "Pirámide del Sol"- cercana a la localidad de Visoko, e incluso reivindica la existencia de otras cuatro estructuras piramidales y un templo. Las fotografías muestran ciertamente una montaña de cierta altura (más de 200 metros), con cuatro caras triangulares inclinadas y con una orientación bastante precisa los puntos cardinales, rasgo muy característico de las pirámides.


"Pirámide del Sol", Visoko (Bosnia)
Osmanagic ha realizado algunas excavaciones en esta montaña a fin de demostrar que se trata de una estructura artificial y ha encontrado algunos restos que podrían identificarse como muros o pavimentos e incluso una red de túneles, aparte de unos pocos artefactos prehistóricos. Algunos expertos en geología y en arqueología han visitado este lugar y en general no han encontrado ningún rastro de intervención humana; en todo caso, podrían haber algunos restos artificiales, pero sobre una montaña perfectamente natural. En 2007 el egiptólogo egipcio Nabil Swelim, tras realizar un completo estudio in situ,redactó un informe en el que otorgaba cierto crédito a las afirmaciones de Osmanagic, pero consideraba que el núcleo de las supuestas pirámides sería del todo natural. 

[Para información más detallada y actualizada sobre este caso, véase mi extenso artículo en este blog: La controversia de las pirámides de Bosnia]


¿Pirámides bajo los océanos?


Estructuras submarinas de Yonaguni (Japón)
Finalmente, y ya en el terreno 100% alternativo, hay que decir que desde hace unos años salen de vez en cuando noticias sobre posibles pirámides sumergidas bajo las aguas de los océanos. De hecho, ya hace tiempo que algunos autores alternativos han incidido en el hecho que hay más que posibles indicios de grandes estructuras artificiales en el fondo marino que podrían pertenecer a una civilización desaparecida. Estas estructuras habrían sido cubiertas por las aguas como consecuencia de un fuerte crecimiento del nivel de los mares, hacia el 10000 a. C. aproximadamente. Por ejemplo, cabe mencionar los supuestos restos de Yonaguni (Japón), del Golfo de Cambay (India), de Malta o del Caribe (cerca de Cuba y de las islas Bimini, principalmente).


Por otra parte, en los últimos tiempos han aparecido noticias sensacionalistas sobre el hallazgo de grandes pirámides submarinas, especialmente en el área atlántica donde se había especulado sobre la presencia de los restos del mítico continente de la Atlántida. Así, se ha llegado a hablar de una enorme pirámide (¡de cristal!) en la zona del famoso "Triángulo de las Bermudas". En estos casos, sin embargo, todo apunta a fuentes de información más bien oscuras (un síntoma de la enorme rumorología que corre por Internet) ya montajes gráfico-informáticos no muy complicados de hacer. Sin embargo, aún tenemos una información muy reciente sobre una pirámide de unos 90 metros de lado y 60 m. de altura encontrada a unos 40 metros de profundidad cerca de las islas Azores. Lamentablemente, una vez más, nos faltan datos e investigaciones fiables sobre este caso por poder emitir un sólido veredicto.

(c) Xavier Bartlett 2013 

Actualización 2015 

 

Pirámide de Dvin (Armenia)
He tenido muy reciente conocimiento de otra pirámide desconocida en un lugar relativamente insólito: Armenia. Este país tiene un gran patrimonio histórico y arqueológico que en gran parte sigue siendo bastante ignorado fuera de sus fronteras. El autor escocés Graham Hancock visitó el país el pasado año para documentar su nuevo libro Magicians of the Gods y encontró en la localidad de Dvin una estructura artificial en forma de pirámide, pero cubierta de tierra. La pirámide de Dvin parece ser que es harto conocida por los lugareños pero el gobierno armenio no ha dado aún permiso para investigarla. Sin embargo, en la cima se ha practicado una excavación ilegal que ha dejado al descubierto una estructura de piedra debajo de la superficie. Es más, en las ruinas de la antigua ciudad de Dvin se halló una piedra grabada con un relieve que muestra de forma clara una típica pirámide escalonada (ver foto adjunta). Lamentablemente, hasta que no se puedan realizar allí trabajos arqueológicos sistemáticos, no se puede decir mucho más sobre esta estructura.

Fuente: http://timeofanewera.com/tour-armenia-tour-with-graham-hancock,27.html