Los llamados “surcos de carro” constituyen una de esas rarezas
del ámbito arqueológico que apenas es conocida por el gran público, tal vez porque
no es espectacular ni especialmente misteriosa y porque se ha mantenido relativamente
alejada de las muy populares teorías sobre la presencia de seres extraterrestres
en nuestro planeta. Con todo, es un fenómeno que –pese a estar bien descrito y
estudiado a lo largo de muchos años de investigación– sigue desafiando tanto a
los académicos como a los investigadores independientes, puesto que nadie ha
sido capaz de dar una explicación sólida y coherente sobre su origen y función.
Antes que nada, es preciso realizar una breve introducción o
definición de estos “surcos de carro” (internacionalmente más conocidos por su denominación
en inglés: cart ruts o cart tracks). Básicamente, se trata de unas
pequeñas zanjas, canales o hendiduras excavadas sobre el terreno, que forman líneas
rectas o curvas de diversa longitud y que aparecen por pares, lo que les da un
aspecto de camino. Presentan una sección en “V” o “U”, con una profundidad que
oscila entre unos 10-15 centímetros hasta 50-60 centímetros. No obstante, en
algunos casos, los surcos apenas destacan sobre la superficie o bien son muy
profundos, alcanzando incluso hasta un metro. Dada su trayectoria paralela y su
separación media regular, alrededor de 1,40 metros, se empleó la expresión
“surcos de carro” para definirlos, a falta de mejores explicaciones.
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Surcos de Clapham Junction (Malta) |
Estos surcos han sido localizados en diversos lugares del
planeta, desde México a Azerbaiyán, pero sobre todo están muy presentes en el
área mediterránea (Sicilia, Cerdeña, Italia, sur de Francia, España[1],
Grecia, Turquía...). Pero de entre toda la casuística, destacan con mucho los 150
yacimientos de surcos hallados en las islas de Malta y Gozo, excavados sobre
una dura superficie de piedra caliza coralina. Es de reseñar cierta zona del
sudoeste de Malta llamada Misrah Ghar
il-Kbir o Clapham Junction[2],
que concentra una amplia red de surcos, que toman diversas direcciones y que a
veces convergen o se entrecruzan. Asimismo, se han identificado allí unas extrañas
crestas esculpidas en el mismo terreno rocoso, con la apariencia de cajas o cuadrados
y de triángulos isósceles y equiláteros, sin que nadie sepa qué son y cómo se
relacionan con los surcos.
También se ha podido apreciar que varios de los surcos
acaban en los acantilados y parecen tener continuación más allá de la línea de
la costa; de hecho, algunas prospecciones submarinas han permitido identificar
restos de estos surcos en las aguas circundantes. En este sentido, varios
investigadores apuntan al hecho de que la continuidad de surcos entre Malta y
la adyacente isla de Filfla[3]
demostraría que toda la zona estaba por encima de las aguas en tiempos muy
remotos y que luego el nivel del mar subió en gran medida –quizá por efecto de
una gran catástrofe natural– hasta separar las dos porciones de tierra.
Sobre su datación, no hay manera de obtener fechas absolutas,
pero se aprecia que las tumbas púnicas se construyeron por encima de estos
surcos, lo cual los remontaría a una antigüedad mínima del siglo VII a. C., con
un horizonte aproximado entre la Edad del Hierro y la Edad del Bronce. Sin
embargo, algunos investigadores creen que son bastante más antiguos y de hecho se
ha formulado la hipótesis de que podrían coincidir con la época de construcción
de los grandes templos del Neolítico (entre el 4000 y el 2500 a. C.) y que
podrían estar relacionados con la extracción y traslado de piedra de las
canteras a los enclaves megalíticos. De todas formas, si damos por buenos los
surcos subacuáticos, la fecha podría retrasarse varios miles de años más, hasta
el final de la última Edad de Hielo, cuando se produjo un gran deshielo global
que hizo subir considerablemente el nivel de las aguas.
Lo cierto es que, a pesar de muchas décadas de estudios in
situ, nadie sabe exactamente qué son los surcos, ni quién los hizo, ni cuándo
ni con qué fin. De hecho, no existen referencias escritas, ni mitos ni
tradiciones orales, ni imágenes de ningún tipo sobre los surcos. Por sus
características se puede descartar que tales marcas sean fruto de procesos
geológicos, pero tampoco parece que sean huellas de antiguos carros, dado que
no tenemos una tercera marca central, la que habría hecho el animal o animales
de tiro. Se ha
especulado sobre otras opciones, como –por ejemplo– raíles sobre los que
desplazar un trineo u objeto semejante, huellas de algún vehículo no
identificado, canales de irrigación o incluso alineaciones con finalidades
rituales o astronómicas (al “estilo Nazca”)
pero no hay pruebas mínimamente sólidas al respecto. En el caso de
Malta, empero, la opinión mayoritaria de los arqueólogos es la mencionada teoría
del transporte de piedra para los templos megalíticos.
Lo que es muy destacable es que este mismo año ha salido a
la luz una noticia relacionada con este fenómeno con cierto toque
sensacionalista, pero que merece ser tenida en cuenta a la espera de
investigaciones posteriores. Así, el geólogo ruso Alexander Koltypin, de la
Universidad Internacional Independiente de Ecología y Politología de Moscú, ha
vertido afirmaciones muy llamativas sobre unos surcos paralelos ubicados un terreno petrificado del Valle Frigio[4],
en la Anatolia Central (Turquía).
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Surcos con estrías laterales sobre la roca (Turquía) |
Según Koltypin, la formación rocosa en que se hallan estas
marcas es particularmente antigua: se trata de una deposición solidificada de
ceniza volcánica que se ha datado entre 12 y 14 millones de años, lo que
descarta obviamente que hubiesen sido hechas por carros del Mundo Antiguo;
además, algunos surcos son excepcionalmente profundos, hasta un metro en
algunos puntos. Al parecer, las huellas se habrían originado sobre terreno
blando y su notable profundidad es síntoma del peso del vehículo. En su opinión,
más bien tienen el aspecto de huellas de vehículos modernos todo-terreno dado
el ancho entre de los surcos, parecido al de los coches o camiones. Y por si
fuera poco, por encima de los surcos se observan unas estrías laterales en la
roca que podrían haber sido hechas por
los ejes de los supuestos vehículos.
El geólogo ruso no duda en aseverar que “estamos viendo los
signos de una civilización que existió antes de la clásica creación de este
mundo. Puede que las criaturas de esta pre-civilización no fueran como los
humanos modernos.” Por otro lado, la perfección de los trazos le impulsa a
rechazar la hipótesis de que sean productos de procesos naturales sin ninguna
intervención humana. Así pues, Koltypin propone que hace unos 12-14 millones de
años debió existir una antiquísima civilización pre-humana que manejaba enormes
vehículos en lo que hoy es la actual Turquía[5].
En definitiva, más allá de mencionar gratuitamente la
existencia de esos vehículos en una era muy remota, este hallazgo podría
suponer un salto cualitativo en el estudio de los cart ruts, por la
longitud y profundidad de las marcas, por la presencia de hendiduras laterales
sobre la roca y por la datación geológica, que parece ser de bastante
fiabilidad. No obstante, como es obvio, antes de lanzar las campanas al vuelo,
se deberá comprobar con seguridad que tales trazos sobre el terreno no pudieron
ser el resultado de algún proceso natural (¿glaciares?) o de alguna
intervención humana relativamente reciente. Pero si se confirma la antigüedad y
artificialidad de estos surcos, habrá que volver a plantear más de una
hipótesis sobre su significado.
© Xavier Bartlett 2015
[1] En la
localidad de Solana de la Pedrera (Murcia).
[2] Nombre dado
por el arqueólogo David Trump, a partir de la semejanza de este lugar con un
complejo nudo de vías ferroviarias en Gran Bretaña.
[3] También allí
se ha reconocido el mismo tipo de surcos.
[4] Frigia es
una región de Turquía con una rica historia antigua, así como una notable
mitología que incluye al rey Gordias o al rey Midas.
[5] Hay que
incidir en el hecho que este geólogo es más bien un científico heterodoxo que
ha abrazado muchas herejías y teorías alternativas relativamente
radicales y que por ello sus afirmaciones deben tomarse como mínimo con una
moderada prudencia.
2 comentarios:
Muy interesante, creo que nunca había oído hablar de esto. Me resulta especialmente curioso que haya muchos en Malta, que últimamente despierta gran interés en mi.
No es (en apariencia) muy espectacular como para que el gran público se interese por esto, pero como dices, si alguna vez se llegase a tener una explicación demostrada que implique a existencia de una civilización avanzada anterior a la nuestra, tendríamos que reescribir la historia del planeta (que ya va siendo hora).
Saludos.
PD: Hace tiempo leí lo poco que pude encontrar sobre algo también muy curioso que no se si conoces, los fuertes vitrificados (de Escocia), ¿tienes algo publicado sobre esto o sabes si lo hay?
Gracias de antemano.
Hola Piedra,
En efecto, Malta concentra casi todo el fenómeno de estos surcos, pero es una isla que de por sí encierra grandes enigmas arqueológicos y que ha sido bastante estudiada por varios autores alternativos, muy especialmente por Graham Hancock (en su libro "Underworld" dedica muchas páginas a sus pesquisas en Malta).
Sobre la datación, yo creo que los surcos son muy antiguos, pero no sabría ponerles fecha ni relacionarlos con una civilización desaparecida, aunque es posible. Lo de Turquía deberá confirmarse con el tiempo, pero hay que ser prudentes con ciertas declaraciones altisonantes (aunque desde luego este tipo de marcas me parecen bastante extrañas de explicar en términos naturales o arqueológicos).
Sobre los fuertes vitrificados, en mi libro comento brevemente este asunto, así como en el reciente artículo sobre los Gamarra. No sólo vemos vitrificación en Escocia sino en otras partes del mundo Irlanda, Inglaterra, Noruega, Mesopotamia, Brasil, India...). Parece que era una forma habitual de tratar la piedra en una era muy remota, anterior a las técnicas constructivas de las "primeras civilizaciones". De Jong ha estudiado bastante este tema y tiene materiales en español, por si te interesa; también creo que hay cosas de David H. Childress y de Brad Steiger, pero me parece que están en inglés.
Saludos,
X.
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